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Lux et Verbum: Cuando la luz y la palabra vistieron de misterio el Salón de Tronos

La noche abaranera se vistió de gala, pero no de una gala cualquiera, sino de aquella que nace del alma y se alimenta de los siglos. En el marco del Día Internacional de los Museos, las puertas del Salón de Tronos se abrieron para transformarse en un santuario efímero de sentidos, fe y arte. Nació Lux et Verbum (Luz y Palabra), una experiencia inmersiva inédita que no solo buscaba mostrar nuestro patrimonio pasionario, sino acariciar el corazón de cuantos tuvimos la dicha de cruzar su umbral.

Abarán, que guarda su fe en la madera tallada y en el andar rítmico de sus anderos, se redescubrió a sí mismo a través de una óptica contemporánea, donde la tradición dialogó con la vanguardia sin perder un ápice de su sagrada esencia.

Un eco de fe y trabajo compartido

El acto inaugural, de un profundo calado institucional y humano, contó con las voces de quienes han tejido este milagro efímero. El presidente de la Junta de Hermandades y Cofradías Pasionarias, Fco. Javier Tornero; la concejal de Cultura, Penélope Luna; el doctor en Historia del Arte, Tomás Ruiz Planes; y el alcalde de la villa, Jesús Gómez, desgranaron en sus intervenciones la gratitud hacia un pueblo volcado. Párrocos, cofradías, hermandades y manos voluntarias han trabajado al unísono durante semanas, demostrando que cuando Abarán camina unido, el arte y la devoción alcanzan cotas sublimes.

Entre el numeroso público que abarrotaba el recinto, la emoción se palpaba en los rostros de los miembros de la corporación municipal, los presidentes de las distintas Cofradías, los sacerdotes D. Felipe Tomás y D. Miguel Ángel Saorín, y el pregonero de nuestra Semana Santa 2026, Jesús Eduardo Carrasco, cuyo espíritu ya anunciaba el misterio que estaba por acontecer.

Oración hecha luz y partitura

Adentrarse en la exposición fue sumergirse en una penumbra mística. La iluminación, cuidadosamente hilvanada, envolvía las benditas imágenes de nuestra Semana Santa, descubriendo perfiles nuevos, sombras que parecían suspiros y destellos que rescataban el valor artístico y devocional de cada talla. Cada foco era una caricia de Dios; cada sombra, un espacio para el recogimiento.

El silencio del Salón de Tronos se rompió con la delicadeza de un milagro: las notas solemnes de un cuarteto de cuerda comenzaron a flotar en el ambiente, tejiendo una atmósfera de sobrecogedora intimidad. Al compás de la música, la palabra tomó cuerpo. Una narración impregnada de lirismo y pasajes evangélicos fue guiando a los presentes por los misterios de la Pasión del Señor. No era una simple visita guiada; era una catequesis plástica, un poema sinfónico, una lectura emocional que transformó la percepción habitual del espacio para elevarnos hacia lo trascendente.

Una experiencia con vocación de eternidad

A lo largo de los diferentes pases de la velada, los efectos sensoriales y la escenografía envolvieron a vecinos y visitantes en un viaje en el tiempo y en el espíritu. Lux et Verbum ha demostrado que la Semana Santa de Abarán es un tesoro vivo, capaz de renovarse y de conmover con la misma fuerza milenaria a través de nuevos lenguajes.

Esta iniciativa, nacida de la colaboración entre la Junta de Hermandades y la Concejalía de Cultura, nace con vocación de continuidad. Y es de justicia que así sea, porque anoche, en Abarán, la luz se hizo palabra y la palabra se hizo emoción en los ojos de todo un pueblo que guarda, en su Salón de Tronos, el latido imborrable de su fe.

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