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El Cervantes se rinde ante el legado de Joaquín Fernández: risas, lágrimas y puro teatro en el Centenario

ABARÁN — Hay noches en las que el teatro deja de ser mera ficción para convertirse en un canal directo al corazón. Eso fue exactamente lo que ocurrió este viernes en el Teatro Cervantes. En el marco de la programación por su Centenario, la Asociación Teatral ARTE regresó a las tablas con Terapia, la aclamada comedia de Ginés Martín Giner. Sin embargo, la función iba mucho más allá de la celebración de un aniversario: era el esperado y emotivo homenaje póstumo a Joaquín Fernández, el eterno y querido «peluquero».

La atmósfera en el patio de butacas ya vaticinaba una velada especial. Hacía tres años que el propio Joaqui había dado vida a esta misma obra junto a David Saorín, firmando una actuación de esas que se quedan grabadas en la retina de los abaraneros. Anoche, el reto era mayúsculo: recordar al cofundador de la asociación no desde la nostalgia triste, sino desde la vida, el respeto y el arte.

Una renovación con el corazón en el pasado

El montaje esquivó con valentía la imitación. En su lugar, la asociación apostó por una propuesta fresca y renovada. Mientras que David Saorín volvió a brillar en su papel, Domi Carrelón asumió la enorme responsabilidad de tomar el testigo de Joaqui. El resultado fue una simbiosis perfecta: una adaptación actualizada que mantuvo intacta la esencia cómica de la obra, pero que en cada silencio y en cada carcajada dejaba entrever el inmenso legado de Joaquín Fernández.

Bajo la impecable dirección de Ana Yelo, y arropados por el calor de los miembros de ARTE, la dupla protagonista ofreció un recital interpretativo con sello propio. Lograron lo que solo los grandes consiguen en el escenario: hacer reír a carcajadas al público mientras un nudo de emoción contenida flotaba en el ambiente.

Terapia no fue solo una comedia; fue el vehículo perfecto para demostrar que la huella de Joaquín Fernández sigue guiando los pasos del teatro aficionado en Abarán.

Un aplauso eterno

La velada se cerró con una de las ovaciones más cálidas y prolongadas que se recuerdan en el teatro abaranero. El público, entregado por completo, no solo premió el excelente momento artístico que atraviesa la Asociación Teatral ARTE —capaz de reinventarse sin perder sus raíces—, sino que firmó un pacto de memoria.

Joaqui «el peluquero» ya no está físicamente tras las bambalinas, pero anoche quedó claro que su forma de entender el teatro, su generosidad con otras asociaciones y su pasión siguen vivas. El telón cayó, pero el aplauso de Abarán a su eterno compañero resonará durante mucho tiempo en las paredes del Cervantes.

UNO DE LOS DIVERTIDOS MOMENTOS DE LA OBRA.

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