A casi un mes de lo ocurrido en Ceuta hemos escuchado múltiples versiones y explicaciones, En mi opinión se están desviando todos de lo esencial: la protección de nuestras fronteras. Y hay que agradecer a Marruecos su claridad, como la que ha tenido el ministro de justicia de Marruecos que ha comentado que, como le va a decir a un joven que no vaya a Ceuta si le dice que Ceuta es Marruecos. Más claro agua, blanco y en botella. Además de ese mantra de que Ceuta y Melilla son ciudades ocupadas. Pues bien, ante esa claridad y contundencia magrebí, tenemos la ambigüedad de nuestro gobierno.
No me meteré en cuestiones geopolíticas, de las que no soy experto, ni en temas migratorios, de los que tampoco soy, pero lo que ha pasado en esta frontera es evidente que no puede ocurrir. Imagínense que esto hubiese ocurrido en Málaga o en cualquier pueblo costero de la costa andaluza. El tiempo nos dirá lo que el gobierno español tiene hablado con Marruecos ante esta inacción que nadie entiende y con la que ya le está cayendo encima.
Y Felipe VI, símbolo de la unidad de España, sigue sin aparecer. Unos dicen que es porque el gobierno no le deja. Otros porque no quiere enfadar al Rey de Marruecos. Dentro de lo malo espero que sea por lo primero.
Lo peor, en términos de comunicación institucional, la mala imagen, de debilidad de nuestro país a la hora de defender dos pedazos de España.
Jesús Cobarro Jaén


