Hay tradiciones que no solo se celebran, sino que se respiran, se guardan en la memoria y, a veces, reaparecen meses después en el fondo de un bolsillo en forma de pequeño trozo de papel de colores. El pasado viernes, 11 de septiembre, el Edificio CIMA vistió sus mejores galas para acoger en la Sala Adolfo Suárez la puesta de largo del cartel anunciador de la tradicional Batalla de Flores 2026. Una velada impregnada de emoción, arraigo y nostalgia, en la que la Peña «Palpelillo» festejó además sus diez años de dedicación incansable por mantener vivo uno de los desfiles más queridos y singulares del municipio.
El próximo viernes, 25 de septiembre, el pulso festivo de Abarán volverá a medirse en las calles a golpe de confeti y carrozas. Sin embargo, el camino hasta aquí ha sido fruto de un esfuerzo colectivo que Inés Saorín, encargada de conducir la presentación, supo resumir con solidez: esta cita no es un simple itinerario de fiesta, sino un puente entre generaciones, un homenaje a la creatividad popular y un símbolo de identidad abaranera.
Diez años trazando sonrisas y guardando memorias
Un decenio da para mucho: reuniones interminables, nervios de última hora, trabajo a pie de taller y, por encima de todo, la satisfacción del deber cumplido con el pueblo. En el repaso a este itinerario de diez años, proyectado mediante un montaje audiovisual que rescató la trastienda y el esplendor de las carrozas, el recuerdo se detuvo con sincero afecto en Isa y Leo. Dos piezas fundamentales en el nacimiento de la peña que ya no se encuentran entre nosotros, pero cuya huella sigue marcando la hoja de ruta de la asociación.
El alma de Abarán concentrada en un estallido de color
El momento cumbre de la velada llegó al desvelarse la obra pictórica que anunciará la cita de este 2026. La concejala de Cultura, Penélope Luna Palazón, tras repasar la aportación fundamental de la asociación al patrimonio festivo local y su perfecta alianza con la vida cultural del pueblo, cedió la palabra al creador del cartel, José Luis Luna Carrasco.
Luna explicó que aceptó la propuesta de su amigo Manolo partiendo de aquello que mejor domina y siente: los rincones con alma de su pueblo. El cartel contrapone dos encuadres emblemáticos de Abarán con un núcleo central de papelillos y confeti que simula una esfera viva a punto de eclosionar, lista para inundar de alegría cada esquina de la villa. «Está hecha con mucho cariño para todos mis paisanos», confesó el autor ante la ovación de la sala.
Gratitud hacia las manos que sostienen la fiesta
La velada sirvió también para tender puentes de gratitud hacia todos los estamentos que hacen posible que el espectáculo salga adelante año tras año. La Peña «Papelillo» hizo entrega de reconocimientos al Ayuntamiento de Abarán por su respaldo institucional desde los inicios; a la Asociación Gamha y Úrsula Company (pioneras en la cartelería de 2019); y a los creadores de las ediciones posteriores: Joaquín Yelo «Zipi» (2022), Víctor Orenes (2023), Jesús Cobarro «Bran Solo» (2024) y Laura Sánchez Mira (2025).
Del mismo modo, se puso un énfasis entrañable en dos pilares invisibles pero esenciales: los operarios del servicio municipal de limpieza, encargados del arduo trabajo de devolver el orden tras la tormenta de color, y los chicos y chicas del Centro Ocupacional La Noria, cuya dedicación en el embolsado del papelillo supone el auténtico corazón operativo de la fiesta. La gratitud se extendió asimismo al comercio local y a los vecinos que respaldan cada iniciativa.
El compromiso de un pueblo que no olvida sus raíces
El punto final a la presentación lo puso el alcalde de Abarán, Jesús Gómez, quien felicitó a la peña por este décimo aniversario y ensalzó su papel decisivo en la recuperación de un patrimonio que corría el riesgo de diluirse. Gómez tiró de lírica cotidiana para recordar cómo el impacto de las carrozas perdura en el tiempo, reapareciendo en la ropa o en los rincones de casa tiempo después del desfile como un guiño permanente de la alegría vivida.
Con la tarjeta de visita ya presentada y el aplauso unánime de los presentes, Abarán mira ya fijamente al 25 de septiembre. Ese día, las carrozas de papelillos volverán a tomar el asfalto para demostrar que diez años son solo el comienzo de una historia de amor entre un pueblo y sus tradiciones.

