Grupo Europa patrocina las informaciones que en Abarán Directo vamos a ofrecer de las Fiestas Patronales de Abarán por San Cosme y San Damián.
Grupo Europa con las Tradiciones y la Cultura de Abarán

Redacción Abarán.— Hay tardes en las que el tiempo parece detenerse para dar paso al pálpito sagrado del corazón de un pueblo. En este marco incomparable donde las laderas de la Sierra del Oro miran hacia el fluir pausado del Segura, Abarán ha vuelto a renovar el pacto de amor, devoción y nostalgia que lo une a su Madre. Cientos de abaraneros han descendido esta tarde en comitiva por las colinas para arropar a Nuestra Señora la Virgen del Oro en su tradicional bajada, guiando sus pasos hasta la Ermita de San Cosme y San Damián. Allí, entre miradas de emoción reprimida y aplausos encendidos, la Patrona ha vuelto a abrazar a los Santos Médicos, sus sagrados compañeros con quienes compartirá los días grandes de las Fiestas Patronales.
El transitar sagrado arrancó a las 17:30 horas en el corazón mismo del santuario, en la cima de la sierra. Tras la Eucaristía de despedida en aquel vigía natural, la sagrada imagen emprendió el descenso hacia la barriada que ostenta su bendito nombre. El camino se vistió de júbilo popular al ritmo festivo de la charanga ‘No tenemos prisa’, cuyos sones aliviaron la caminata y dibujaron sonrisas en los rostros de los fieles, pequeños y mayores, que no quisieron dejar sola a su Madre en ningún tramo del recorrido.
Tras una recogida y sentida oración en la iglesia de la barriada, el aire del atardecer se llenó del aroma a pólvora y del fragor inconfundible del cohete abaranero. La marcha hacia el centro de la villa cobró una solemnidad casi poética al quedar mecida por los acordes solemnes de la Banda de Música de la Agrupación Musical ‘Santa Cecilia’. Entre el retumbar de las salves, cánticos populares de filial afecto y miradas cargadas de promesas secretas, el lento caminar del cortejo avanzó envuelto por una verdadera marea de devoción.
Para velar por la serena marcha del pueblo devoto, un dispositivo de la Policía Local junto a los voluntarios de Protección Civil garantizó la fluidez y seguridad en todo el itinerario. Su abnegada labor permitió que la multitud cruzara en devota calma los puntos más neurálgicos de la comitiva, como los cruces con las avenidas Virgen del Oro, de los Puentes, Río Segura, así como las calles Menéndez Pelayo y Médico Gómez, convirtiendo el asfalto cotidiano en una improvisada calzada de fe.
Pasadas las 20:30 horas, la Virgen del Oro cruzó con majestuosa parsimonia el umbral de la Ermita, donde el fervor reprimido estalló en vítores a la Patrona. Bajo la mirada atenta de San Cosme y San Damián, dio comienzo la Santa Misa de acogida, culminando un trayecto donde la fe se hizo una sola voz.
Con Nuestra Señora ya cobijada en la Ermita, Abarán cruza el umbral de sus días más sagrados. El municipio se adentra de lleno en las vísperas de su calendario religioso, que tendrá su continuación el próximo día 17 con el inicio de las tradicionales novenas, mientras el pueblo entero alumbra ya el deseo ardiente de vivir unas Fiestas Patronales bajo el manto protector de su Madre del Oro.



