ABARÁN DIRECTO/REDACCIÓN
Ocho trofeos y la Puerta Grande abierta de par en par certificaron el éxito de la corrida patronal. Tomás Rufo reafirmó su idilio con el coso abaranero firmando un pleno impecable, escoltado por el magisterio de Perera y la inspiración arrebatadora de ‘El Payo’.
Foto: Salvador Belda
ABARÁN. — Hay fechas que quedan grabadas a fuego en el albero del Valle de Ricote, y el 27 de septiembre de 2026 ha entrado directo a las páginas doradas de nuestra plaza. Bajo un sol tardío que no quiso perderse la cita, Abarán vivió un festejo de alta tensión taurina con la expectación añadida del debut en la Región de la legendaria divisa portuguesa de Murteira Grave. El balance no pudo ser más incontestable: una tarde de plenitud, entrega y desbordante entusiasmo populares que concluyó con la imagen soñada de los tres espadas en hombros.
Tomás Rufo y una historia de amor que no cesa
Si en 2025 Tomás Rufo ya puso la plaza boca abajo tras indultar a «Minucioso», aquel ejemplar de Buenavista, lo de este año ha terminado de consolidar su condición de auténtico ídolo local. Cuatro orejas de cuatro posibles —un botín rotundo— llevaron su firma en una lección de poder, frescura y entendimiento de los terrenos.
Al tercero de la tarde, astado de nobleza no exenta de protestas, lo metió en la muleta a base de templanza y hondura, abriendo el camino al triunfo con dos orejas incontestables. Pero la verdadera prueba de fuego llegó en el sexto, cuando el titular hubo de ser devuelto al partirse un asta contra el burladero. Saltó el sobrero del mismo hierro, un toro reservón y con marcada querencia a chiqueros, pero Rufo no se dejó amedrentar. Tras encandilar con un variado y torero recibo por verónicas, se fajó con el animal en las tablas, imponiendo su ley y extraendo pases de enorme mérito. La plaza, entregada sin reservas, volvió a pedir con fuerza el doble trofeo para coronar al triunfador numérico de la feria.
El magisterio férreo de Perera
Abrió el festejo Miguel Ángel Perera imprimiendo esa solvencia tan característica de su tauromaquia. Frente a un primer astado que salió desentendido y abanto, el extremeño fue sobándolo con mimo y autoridad hasta fijarlo en los medios, hilvanando series que calaron hondo en la parroquia abaranera para pasear el primer apéndice de la tarde.
El trago fuerte de su lote llegó en el cuarto, un ejemplar de soberbia presencia y excelente son que terminó por coronar la tarde de Murteira Grave con una merecida vuelta al ruedo. Perera entendió a la perfección la calidad por el pitón derecho del burel, cuajando una faena de trazo largo, temple y solera. Otra oreja que le abría de par en par la Puerta Grande.
El arrebato natural de ‘El Payo’
El diestro mexicano vivió una tarde de dos caras que terminó en apoteosis. Tras un primer capítulo frío donde no encontró acople ante las exigencias de su oponente —saliendo del paso entre el respetuoso silencio del tendido—, Octavio García guardaba el cartucho del arrebato para el quinto de la función.
Salió entonces un ‘murteira’ de gran movilidad y recorrido al que ‘El Payo’ bordó el toreo al natural. Con series de trazo abandonado, profundidad y enorme inspiración, encendió los ánimos de las gradas y firmó los momentos de mayor plasticidad de la corrida. Dos orejas incontestables y rotunda revancha mexicana en suelo murciano.
FICHA DEL FESTEJO
- Plaza de Toros de Abarán (Murcia). Tradicional corrida de toros de las Fiestas Patronales en honor a San Cosme y San Damián. Domingo, 27 de septiembre de 2026.
- Aforo: Dos tercios de entrada en tarde de agradable temperatura estival.
- Ganadería: Toros de Murteira Grave, bien presentados y de interesante juego en general (sobresaliendo el 4º, premiado con la vuelta al ruedo). El 6º fue un sobrero del mismo hierro tras inutilizarse el titular en un burladero.
- Miguel Ángel Perera: Oreja y oreja.
- Octavio García «El Payo»: Ovación con saludos y dos orejas.
- Tomás Rufo: Dos orejas y dos orejas.
- Incidencias: Al término de la función, los tres matadores abandonaron el coso a hombros por la Puerta Grande entre la ovación del público abaranero.


