La Biblioteca Municipal Don José Vargas acogió la presentación de ‘El bichito que cerró mi cole’, una publicación impulsada con motivo del 50 aniversario del centro que reúne dibujos, relatos y vivencias de escolares, familias y docentes durante la pandemia.
Hay recuerdos que el paso del tiempo no consigue borrar. El miedo a lo desconocido, las clases desde casa, los aplausos desde los balcones y las pequeñas historias que ayudaron a sobrellevar aquellos días forman parte de una memoria colectiva que el colegio Juan XXIII de Abarán ha querido conservar en las páginas de El bichito que cerró mi cole.
La Biblioteca Municipal Don José Vargas se convirtió ayer en punto de encuentro para revivir aquellos meses de confinamiento provocados por la pandemia de coronavirus en marzo de 2020. La presentación de este libro, uno de los actos conmemorativos del 50 aniversario del centro, reunió a docentes, alumnado, familias y antiguos miembros de la comunidad educativa en una jornada cargada de emociones, recuerdos y agradecimientos.
En el acto participaron la concejala de Cultura, Penélope Luna; la directora del colegio, Mari Ángeles Gómez; y las profesoras Mari Carmen Miñano y Victoria Gómez, impulsoras de una iniciativa que nació durante el confinamiento y que, con el tiempo, terminó convirtiéndose en un testimonio de aquella experiencia vivida desde la mirada de los más pequeños.

Un colegio hecho de personas y recuerdos
La concejala de Cultura, Penélope Luna, destacó el valor de una publicación que recoge las vivencias de toda una comunidad educativa y que permitirá transmitir a las generaciones futuras cómo se vivió aquel periodo histórico desde las aulas, los hogares y las familias. También agradeció al colegio su trabajo y su compromiso con la educación y la cultura.
Por su parte, la directora del Juan XXIII, Mari Ángeles Gómez, recordó que la historia de un colegio no se construye únicamente con aulas, libros y patios, sino, sobre todo, con las personas que han formado parte de él. La celebración del medio siglo de vida del centro está sirviendo precisamente para recuperar ese pasado y crear nuevos recuerdos compartidos.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el recuerdo de Luisa María Fernández Carrasco, anterior directora del colegio, fallecida antes de que pudieran retomarse los actos conmemorativos. Gómez evocó su implicación en el proyecto y su dedicación durante los meses más difíciles de la pandemia, cuando llegó a poner su propio vehículo a disposición del claustro para hacer llegar libros y materiales escolares a las casas del alumnado.
«Su entrega y su espíritu laten con fuerza en este libro», señaló la directora, convirtiendo la presentación en un homenaje a quien contribuyó decisivamente a hacer realidad la publicación.
La emoción dio paso también a una de las historias más entrañables de la jornada: el reconocimiento a Jimena Sánchez, autora del dibujo que ilustra la portada del libro. La directora la invitó a saludar a los asistentes, que respondieron con un cálido aplauso al conocer que había realizado aquella ilustración cuando tenía tan solo cuatro años.
Del confinamiento a las páginas de un libro
La idea comenzó a tomar forma cuando Mari Carmen Miñano revisaba los mensajes, las tareas y los dibujos que los escolares y sus familias enviaban durante el encierro. En aquellos materiales descubrió una mezcla de miedo, tristeza, creatividad y valentía que merecía conservarse.
Compartió la inquietud con su compañera Victoria Gómez y ambas comenzaron a recopilar dibujos infantiles, relatos, reflexiones del profesorado y testimonios familiares. Lo que inicialmente iba a ser un pequeño cuaderno fue creciendo hasta convertirse en un libro, inspirado también por una publicación que Victoria descubrió durante un viaje de verano.
El proyecto contó con el respaldo de Luisa María Fernández Carrasco, del equipo directivo y del claustro de profesores, además de la colaboración de empresas locales y del Ayuntamiento de Abarán, a través de la Concejalía de Cultura, cuya aportación hizo posible su publicación.
Las páginas de El bichito que cerró mi cole muestran distintas maneras de afrontar una situación excepcional. Los más pequeños identificaban al coronavirus como un «bichito» que había obligado a cerrar el colegio. Los alumnos de Primaria plasmaron escenas cotidianas, juegos en casa y momentos compartidos con sus padres, mientras que los mayores dejaron reflexiones sobre la paciencia, la solidaridad y el valor de las pequeñas cosas.
Durante la presentación se leyeron varios fragmentos que devolvieron a los asistentes a aquellos días de incertidumbre. Los testimonios de Pablo Palazón Tornero, Hugo Carrillo Turpín y Andrea Saorín Villalba evocaron el miedo, la esperanza y los cambios personales que dejó el confinamiento, sin olvidar el dolor de la pandemia y la imposibilidad de despedirse de algunos seres queridos.
Bizcochos, cabañas y aplausos desde los balcones
No todo fueron recuerdos tristes. El encuentro también recuperó algunas de las anécdotas que, con el paso del tiempo, han quedado asociadas a aquellos meses: los bizcochos y dulces preparados en familia, los entrenamientos de fútbol entre los muebles del salón, las cabañas improvisadas con colchones y los aplausos desde los balcones.
La bibliotecaria municipal, Mari Carmen Gómez, recordó asimismo el papel de la Biblioteca Don José Vargas durante el confinamiento. A través de las redes sociales, especialmente Facebook, se difundieron cuentacuentos, recomendaciones literarias y vídeos en los que participaron alumnos, familiares y vecinos. Una iniciativa que comenzó vinculada al colegio Juan XXIII y que acabó extendiéndose a otros centros educativos y al conjunto de la ciudadanía de Abarán.
Un testimonio para las próximas generaciones
La presentación concluyó con una reflexión sobre el significado que tendrá esta publicación dentro de otros cincuenta años. Para Mari Carmen Miñano, la palabra que mejor resume el proyecto es «unión». Victoria Gómez, por su parte, eligió «testimonio», convencida de que el libro permitirá conocer cómo vivieron la pandemia los escolares, sus familias y sus maestros.
La directora del Juan XXIII cerró el acto agradeciendo el trabajo de las profesoras que impulsaron la iniciativa, la colaboración de la bibliotecaria municipal, las empresas participantes, la Concejalía de Cultura y todas las personas que contribuyeron a hacerla realidad.
Con El bichito que cerró mi cole, el colegio Juan XXIII ha transformado una experiencia difícil en un legado educativo y humano. Un libro que conserva la mirada de quienes tuvieron que aprender, jugar y crecer entre las paredes de sus casas, y que recuerda cómo, incluso en los momentos de mayor incertidumbre, la comunidad educativa encontró formas de mantenerse unida.


