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Clamor en el Teatro Cervantes: Una noche imborrable de género chico con «La Corte de Faraón»

El coliseo abaranero volvió a vestirse de gala para confirmar que la pasión por la lírica en Abarán no solo sigue viva, sino que palpita con la fuerza de los grandes días. El pasado domingo 20 de septiembre, las puertas del Teatro Cervantes se abrieron para acoger la representación de La Corte de Faraón, regalando a los asistentes una velada inolvidable donde la música y el afecto del público se estrecharon la mano, en esta 23ª Muestra Nacional de Zarzuela «Villa de Abarán»

Un patio de butacas entregado a la fiesta lírica

Con un rotundo lleno absoluto, el patio de butacas registró una entrada impecable. La respuesta del público abaranero fue vibrante desde los primeros compases. La complicidad entre el escenario y la platea se hizo evidente a cada instante: las carcajadas, los continuos aplausos y la evidente entrega de los intérpretes convirtieron la velada en un gozo compartido. Tanta fue la entrega de los músicos y actores como la del propio público, que disfrutó y rio de principio a fin.

El recuerdo a las raíces y el emotivo homenaje

El tramo final de la gala reservaba los momentos de mayor emotividad de la noche. En un gesto cargado de respeto a la tradición lírica local, se tuvo un emocionante recuerdo hacia Rogelio Gil Serna, figura entrañable de la vida cultural abaranera, que provocó una cerrada y prolongada ovación por parte de todo el teatro.

A continuación, la Agrupación Lírica Amigos del Arte tomó la palabra para dar paso al reconocimiento institucional. La vicepresidenta Patricia Valera y el secretario Víctor Puche subieron al escenario para hacer entrega de la máxima distinción de la entidad: la insignia de oro de la compañía, impuesta a Blanca Fernández y a José Roberto Molina Peñaleja en reconocimiento a su impecable e incansable trayectoria en el mundo de la zarzuela.

Como no podía ser de otra manera en una tierra de honda tradición musical, el propio José Roberto Molina Peñaleja devolvió el cariño recibido haciendo lo que mejor sabe: emocionar con su voz. Peñaleja entonó con maestría el Canto a Murcia, un instante mágico en el que la compañía y el público sumaron sus voces, clausurando la velada entre vítores, emoción y un aplauso interminable que resonará durante mucho tiempo en el Teatro Cervantes.

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