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CRÓNICA HISTÓRICA: Un día para la eternidad de Abarán.

ABARÁN. El pasado viernes 19 de junio se celebró la ceremonia de consagración del altar y la reinauguración de la Parroquia de San Pablo, tras una serie de obras de restauración que se han prolongado durante un año y medio.

El acto religioso estuvo presidido por el obispo de la diócesis, don José Manuel Lorca Planes, quien estuvo acompañado por el párroco local, don Miguel Ángel Saorín, por don Felipe Tomás, párroco de San Juan Bautista, así como por otros diez sacerdotes, entre los que se encontraban los antiguos párrocos don Francisco Gil, don Vicente Martínez, don Javier Crespo y don Cayetano Abellán. En el ámbito civil, asistieron el alcalde de Abarán, Jesús Gómez Montiel, miembros de la Corporación municipal y representantes de la Junta de Hermandades y Cofradías, junto a numerosos fieles que llenaron el templo.

Desarrollo de la ceremonia y ritos litúrgicos

La celebración comenzó a las 19:00 horas con la procesión de entrada de los concelebrantes. En la apertura, el párroco don Miguel Ángel Saorín intervino para señalar que los trabajos realizados han reparado los daños causados por el paso del tiempo en el edificio histórico, cuya construcción original data de principios del siglo XVI. Acto seguido, los técnicos responsables de la obra hicieron entrega al obispo de los planos y las llaves del templo, dando paso al rito de bendición del altar y del templo con agua.

Tras la lectura del Evangelio, el obispo Lorca Planes pronunció la homilía, en la cual:

  • Recordó la figura del Venerable Siervo de Dios don Juan Sáez.
  • Agradeció las aportaciones económicas y materiales de los benefactores del proyecto.
  • Mencionó las directrices de la reciente encíclica papal sobre la acción social.
  • Hizo un llamamiento a la unidad y al trabajo conjunto entre las dos parroquias del municipio.

Consagración y liturgia de la Eucaristía

Posteriormente, se inició el rito central con el canto de las letanías de los santos y la colocación de reliquias procedentes de diversas diócesis, como la de Jaén, en una urna ubicada bajo el altar.

El obispo procedió a la unción del altar con el santo crisma por toda la superficie del ara y las columnas de la iglesia. A esto le siguió el rito del incienso. Una vez consagrado, el altar fue revestido con los paños sagrados, velas y flores. A continuación se encendió la iluminación completa del templo, lo que motivó el sentido aplauso de los asistentes, y repicaron las campanas.

La ceremonia continuó con la liturgia eucarística y la procesión de ofrendas, en la que participaron Gerardo Gómez y Maruja Yelo como benefactores de esta obra. La celebración, que contó con el acompañamiento musical del coro Saulo, finalizó alrededor de las 21:00 horas con la bendición episcopal.

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