El aroma a incienso y el sonido de las cornetas ya anuncian lo inevitable: Abarán ya vive su Semana Santa. La noche de este sábado no fue una noche cualquiera; fue el reencuentro de un pueblo con una de sus devociones más queridas. El Santísimo Cristo del Ecce-Homo abandonó la paz de la Ermita para fundirse en un abrazo con sus calles, marcando el inicio de los días de pasión.
Este año, el traslado no solo fue un acto de fe, sino un ejemplo de unión. En un gesto de verdadera fraternidad, anderos de diversas hermandades, vistiendo con orgullo sus túnicas, se sumaron a la tarea de portar sobre sus hombros la histórica imagen de 1951.

Un recorrido de emoción compartida
A las 20:30 horas, las puertas de la Iglesia de la Ermita se abrían para dejar paso al Cristo. Al compás de la banda de cornetas y tambores de la Hermandad del Descendimiento y Oración del Huerto, el cortejo avanzó por un itinerario que es pura memoria viva de Abarán:
- El paso por el centro: Las calles Médico Gómez, Luis Carrasco y Ramón y Cajal fueron testigos del respetuoso silencio de los vecinos.
- Hacia el Salón de Tronos: Tras cruzar San Damián y Doctor Molina, el momento culminante llegó en «La esquina del Pacho».
- La mítica cuesta: Con destreza y devoción, los anderos bajaron la imponente cuesta de Los Morzaletes, el último esfuerzo antes de llegar a su destino.

Ahora, el Santísimo Cristo del Ecce-Homo descansa ya en el Salón de Tronos. Allí aguarda, rodeado de esa atmósfera de espera contenida, para ser el protagonista de los desfiles procesionales que están por venir. Abarán ya no solo espera la Semana Santa; ya la siente en cada rincón.
Texto: Abarán Directo
Fotos: redes sociales

El primer paso de un sentimiento.
Cuando el Santísimo Cristo del Ecce Homo cruza el dintel y comienza su traslado, el aire de Abarán cambia. Es el primer encuentro, la primera vez que nuestros ojos se encuentran con Su mirada en la calle este año.
Este traslado simboliza el inicio de todo: el comienzo de nuestra Semana Santa, el reencuentro con nuestras raíces y el inicio de una semana de fe y tradición. Él es quien nos guía en estos primeros compases de la Pasión.
“He aquí el Hombre”. He aquí nuestra Semana Santa.
Texto: JHCP


