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El eco de dos voces y un solo sentir: la juventud de Abarán despierta la Cuaresma

En la Parroquia de San Juan Bautista, los hermanos Rocío y Pablo Gómez Yepes tejieron un pregón hecho de memoria, música y una devoción que no espera al futuro, sino que habita el presente.

Cuando la tarde del domingo caía mansa sobre las calles de nuestro pueblo, la Parroquia de San Juan Bautista se convirtió en un cofre de emociones contenidas. Allí, donde el tiempo parece detenerse, el Pregón Juvenil de Cuaresma volvió a florecer, esta vez con la voz duplicada y el alma compartida de dos hermanos: Rocío y Pablo Gómez Yepes.

Fue Hugo García, amigo y cómplice de vivencias, quien abrió el camino hacia el altar, llamando a estos jóvenes de diecisiete primaveras para que convirtieran su fe en palabra pública. Y así, el templo se llenó de un testimonio que no entendía de teorías, sino de latidos.

Un viaje del ayer al hoy

Con la humildad de quienes conocen el peso de una túnica desde la infancia, Rocío y Pablo recordaron cómo, con apenas un año de vida, ya caminaban bajo el amparo de la Hermandad de la Flagelación. Para ellos, la Semana Santa no es un espectáculo que se contempla tras el cristal de la acera, sino una construcción interna que se moldea con cada ensayo y cada sacrificio

«La Cuaresma se parece a los ensayos antes de un gran concierto: es preparación, trabajo silencioso, detalles que pasan desapercibidos pero que son imprescindibles»«, resonó en la nave del templo.

Música que abraza el recuerdo

El aire de la parroquia se estremeció con los sones de la Agrupación Musical ‘Santa Cecilia’. Sus notas no fueron un simple fondo, sino el lenguaje complementario de unos músicos que son, ante todo, amigos. En ese diálogo de instrumentos y sentimientos, hubo un instante donde el tiempo se quebró: el recuerdo a su abuela Maruja. A ella, que enseñó que la fe es un gesto pequeño y constante, le entregaron la esencia de su pregón.

El presente que toma las calles

El mensaje final fue una llamada al espíritu de la la juventud abaranera. «Tomad las calles, tomad los tronos, tomad los tambores y las marchas, pero hacedlo sabiendo lo que lleváis entre manos. Los jóvenes de Abarán no somos solo el futuro de la Semana Santa, somos su presente. Que nuestra juventud sea la llama, que nuestra fe sea el cimiento. La tradición no se mantiene sola, se trabaja, se cuida, se entrega»«, clamaron los hermanos. No son el futuro que aguarda en la sombra, sino la llama que hoy mantiene encendida la tradición.

La emoción desbordó los protocolos. Francisco Javier Tornero, presidente de la Junta de Hermandades, respiró aliviado al ver la estela de esperanza que dejaban los pregoneros. Por su parte, el primer teniente de alcalde, Jaime Tornero, no ocultó sus lágrimas —siete veces derramadas, confesó— ante la belleza de una unión perfecta entre juventud, arte y pasión.

Finalmente, el párroco Felipe Tomás bendijo esa armonía donde la palabra sencilla se hizo fe profunda. El acto murió como mueren las mejores tardes de Cuaresma: con una última marcha procesional donde pregoneros y músicos se fundieron en un solo compás, recordándonos a todos que la Semana Santa en Abarán se escribe, ante todo, con el corazón.

Completaremos la información con imágenes en las próximas horas

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