Si algo ha demostrado Vicente Vallés en su trayectoria frente a la pantalla es una capacidad analítica casi quirúrgica para desgranar la geopolítica actual. En su más reciente incursión literaria, La caza del Ejecutor, el periodista no solo mantiene ese rigor, sino que lo envuelve en un papel de regalo de alta tensión narrativa.
La Trama: Cuando la ficción se siente como un telediario
La novela nos sumerge en una persecución internacional tras la pista del «Ejecutor», un personaje sombrío vinculado a los servicios de inteligencia más letales. Vallés utiliza un tablero de ajedrez global —desde los despachos de Washington hasta los rincones más fríos de Moscú— para tejer una red de espionaje donde la frontera entre el bien y el mal no es una línea, sino un borrón gris.
Lo que diferencia a esta obra de otros bestsellers de espionaje es la verosimilitud. Vallés escribe sobre lo que conoce: los hilos invisibles del poder.
- Documentación impecable: Se nota la mano de quien analiza la actualidad a diario. Los detalles sobre cómo operan las agencias de inteligencia son tan precisos que, por momentos, el lector olvida que está ante una ficción.
- Ritmo televisivo: Los capítulos son cortos y directos, con un estilo que recuerda al montaje de un informativo de prime time: rápido, sin adornos innecesarios y diseñado para mantener la atención constante.
- El factor miedo: La mayor virtud del libro es recordarnos que el mundo que describe —el de la guerra híbrida y los asesinatos selectivos— es el mundo en el que vivimos realmente.
Veredicto: La caza del Ejecutor es la lectura perfecta para este fin de semana si buscas algo más que entretenimiento. Es un ejercicio de realismo geopolítico que se lee con la urgencia de una noticia de última hora. No busques aquí poesía abstracta; busca adrenalina y una ventana privilegiada a las cloacas del poder internacional.
Ideal para: Lectores de Frederick Forsyth, entusiastas de la política internacional y cualquiera que quiera entender cómo se mueven los hilos del mundo mientras descansa en el sofá.

