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La Chicharra. Invertir, de una vez, en la prevención de incendios forestales (y II)

Me he descuidado unos días y casi que ya no puedes hablar de incendios porque ya estamos con lo de Ceuta. La actualidad española es una auténtica montaña rusa pero sí, hay que hablar de los incendios y termino.

Empezamos con los discursitos de unos y otros a ver si nos pueden hacer un trágala como tan acostumbrados están a tratarnos a los ciudadanos como tontitos. Oiga, no insistan que lo del cambio climático ya lo percibimos todos, olas de calor y de manga corta hasta mediados de noviembre, veranos adelantados y un sin fin de cambios que nos advierten de que el clima está cambiando, pero no necesitamos que nos lo repitan hasta la saciedad. Porque eso de la emergencia climática es pura estrategia política para fijar ante la sociedad quienes son los negacionistas y fijar a quienes hacen pactos de gobierno con quienes niegan esa emergencia climática: malos, malos, facha, facha.

Aquí lo que faltan son gestores que sepan ordenar y gestionar el territorio y menos discursitos y si no saben váyanse y dejan de chupar de bote. Lo primero asegurar las vidas y las casas de los ciudadanos: ni un muerto, ni una casa quemada por un incendio forestal, no puede ser otro el objetivo y para los que están en primera línea, bomberos forestales, todos los medios del mundo. Si cuando hay una pandemia o una catástrofe, empiezan a aparecer millones de euros a porrillo para paliar los daños, ¿por qué no se emplea el dinero necesario para establecer un plan eficaz para combatir los incendios forestales? Dicen que tenemos los mejores expertos del mundo, pues manos a la obra.

Lo que se me antoja más difícil es lo que algunos mantienen como es la vuelta al mundo rural, para mantener los montes limpios como antaño. Mientras eso ocurre, o no, hay que limpiar de combustible nuestros bosques con personal trabajando todo el año para evitar estos monstruos inextinguibles.

Hasta aquí mis dos artículos para opinar sobre los incendios. La semana que viene, más…seguimos.

Jesús Cobarro Jaén

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