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El Silencio que Camina: Crónica de una Fe Compartida en Abarán

La tarde de ayer no fue una tarde cualquiera en Abarán; fue el preludio de un misterio que se hizo carne y madera sobre los hombros de su pueblo. El Cristo del Silencio, despojado de la majestuosidad de su trono pero revestido con la devoción de cientos de fieles, abandonó el abrigo de la Ermita de los Santos Médicos para iniciar un camino de recogimiento que es, en esencia, el latido de nuestra propia Semana Santa.

El Corazón en Vilo ante el Altar

Antes de que el primer paso marcara el ritmo del traslado, la imagen aguardó a los pies del altar mayor. Fue un tiempo de promesas susurradas y miradas empañadas; dos horas donde San Cosme y San Damián custodiaron el fervor de un vecindario que buscaba, en la cercanía física del Crucificado, el consuelo para sus propias cruces.

Un Alto en el Camino: La Caridad Hecha Gesto

El momento que quedará grabado en la memoria de este Miércoles ocurrió en la calle Médico Gómez. Allí, la marcha no se detuvo por protocolo, sino por amor. Los anderos elevaron la imagen, acercando al Redentor a la ventana de un hermano que libra su propia batalla contra la enfermedad. En ese instante, la procesión dejó de ser un desfile para convertirse en una oración viva, un puente de esperanza tendido entre la Hermandad y el hogar que necesitaba sentir el aliento de la fe. Fue el recordatorio de que Cristo no camina solo, sino que busca siempre al que sufre.

El Reposo del Redentor

Frente al Puente Nuevo, el cortejo alcanzó su destino final. La noche se hizo luz bajo el destello de los focos que buscaban el rostro del Señor, mientras los acordes de la banda de San Juan Evangelista rompían el aire con una solemnidad que erizaba la piel. Con una delicadeza casi mística, la imagen fue depositada en su trono, ese que presidirá la noche más severa y sagrada de nuestra villa.

Allí, entre oraciones elevadas por nuestros párrocos y el respeto absoluto de un pueblo congregado, el Cristo del Silencio aguarda. Ya no es solo una talla; es el guardián de nuestras esperanzas que, desde el corazón de Abarán, espera el momento de volver a bendecir nuestras calles en la noche del Jueves Santo.

Texto: Abarán Directo

Fotos: Pablo Gómez Yepes (Instagram)

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